¿Comunidad Política Europea?

CONSEJO DE EUROPA. Estrasburgo (Francia)

¿De qué hablamos en realidad? 44 países europeos se reúnen en el castillo de Praga el 6 de octubre y al encuentro se le bautiza con ese nombre. Como si fuera un nuevo proyecto político destinado a dar una imagen de unidad en estos tiempos convulsos. ¿Lo es realmente? Recordemos cómo se ha llegado a esto.

La capacidad del señor Macron de sacarse conejos de la chistera no puede esconder el hecho de que, desgraciadamente, fracasó en su intento de lanzar una Convención para modificar los Tratados de la UE y hacerlos más efectivos como secuela de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. La Conferencia, que durante un año reunió a representantes de gobiernos, parlamentarios y sociedad civil, no consiguió vencer las resistencias de varios estados miembros y el Consejo Europeo del 23 de junio, que debía darle un seguimiento, certificó su defunción al olvidarla completamente.

Es cierto que en esos momentos la prioridad era hacer frente a la guerra en Ucrania y, de alguna manera, satisfacer la demanda del gobierno ucraniano de hacer aceptar su país como miembro de pleno derecho de la UE. La respuesta ha sido doble: dar a Ucrania el estatus de país candidato, por delante de otros que llevan años pidiéndolo, y convocar la reunión de Praga invitando a todos las países europeos miembros o no de la UE, con la lógica excepción de Rusia y Bielorrusia.

La conferencia de Praga tiene ya asegurada su continuidad con reuniones previstas cada seis meses, siendo las próximas en Moldavia, España y Reino Unido. Y no está de más señalar que la UE ha tratado de no aparecer como promotora del evento, aunque de toda evidencia se quería contentar a los países “periféricos”, sobre todo a los que están en lista de espera para entrar en la Unión, y darles la impresión de que son parte de la gran familia europea. Una imagen de unidad que subrayaba también el aislamiento de Rusia y Bielorrusia, con el añadido de un apaciguamiento del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, un acuerdo con Noruega sobre cuestiones energéticas y el acercamiento del Reino Unido.

Todo pues positivo en la aparición del nuevo club salvo que no se ha inventado nada nuevo, ya que dicho club existe desde 1949 y se llama Consejo de Europa (a distinguir del Consejo Europeo compuesto por los Jefes de Estado y de Gobierno de los 27). Todos los países europeos, miembros o no de la UE, forman parte de este organismo, salvo Rusia expulsada tras la invasión de Ucrania y Bielorrusia donde todavía está vigente la pena de muerte. Un organismo que tiene su origen en la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial y los deseos de paz y unidad entre los europeos que se manifestaron entonces. Algo que dio también alas a la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA) que tras muchas vicisitudes ha llegado a ser la Unión Europea de hoy.

La pregunta del millón es ésta: si el Consejo de Europa existe hoy en día con sus 46 Estados miembros ¿qué interés puede tener la creación de un nuevo ente que agruparía a los mismos países?

Eurgetxo visitó en septiembre el Consejo de Europa que tiene en Estrasburgo una Asamblea parlamentaria, un Comité de Ministros y una Secretaría General, con 2.200 personas que gestionan las múltiples actividades de la institución, que configuran un espacio político y jurídico común sustentado sobre la democracia y los derechos humanos. Precisamente uno de sus grandes logros ha sido la creación del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, velando por el respeto del Convenio del mismo nombre y que la UE todavía no ha suscrito a pesar de llevar más de diez años discutiéndolo.

Algunos Estados miembros no quieren profundizar en la unión ni reformar los Tratados, lo que lleva a una división entre los que desean avanzar y los otros, además de la tercera categoría compuesta por los países con vocación europea pero con muy pocas probabilidades de llegar algún día a formar parte de la UE. Bienvenida pues la idea de reunir en un foro, a pesar de sus diferencias, a todos los responsables políticos europeos para que puedan trabajar en la consecución de ese tan necesitado espacio continental de libertad, seguridad y justicia. ¿Pero por qué inventarse una Comunidad Política Europea para ello, y los gastos que conllevará, cuando el Consejo de Europa puede asumir ese papel?

I. Bustamante, 19-10-2022

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